Argentina clasifico en un agonico partido final
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Argentina clasifico en un agonico partido final

Escrito por Fede Cabrera

Hay partidos que entran directo en las páginas doradas por el juego, y otros que lo hacen por el corazón. Lo de la Selección Argentina esta noche fue pura mística. Cuando las papas quemaban, cuando el reloj apretaba y el destino parecía sellado con una eliminación inminente, el equipo sacó ese plus que solo tienen los grandes, revirtió un 0-2 en contra pasados los 65 minutos y terminó sellando un 3-2 agónico que mete al país directamente en la siguiente ronda.

El fantasma de la eliminación y el peor escenario

El desarrollo del partido fue un suplicio para la Albiceleste durante más de una hora. Egipto plantó un planteo táctico inteligente, golpeó en los momentos justos y desnudó falencias defensivas que calaron hondo.

A los 65 minutos de juego, el panorama era sombrío: el conjunto africano ganaba 2 a 0, manejaba los tiempos y el sueño de la clasificación se desvanecía por completo. En las tribunas y en los bancos de suplentes se respiraba una tensión insoportable. Parecía el final del camino.

Minuto 70: El despertar de la ilusión

Pero a la Argentina nunca hay que darla por muerta. Cuando las piernas ya no respondían de la misma manera, apareció el amor propio. A los 70 minutos llegó el ansiado descuento: Cristian Cuti Romero marcó un gol para levantarse de los sillones. El equipo se dio cuenta de que se podía, adelantó las líneas y arrastró a Egipto contra su propio arco.

A partir de ahí, el partido se transformó en un monólogo argentino. El empate no tardó en llegar, rompiendo la resistencia de un arquero rival que hasta ese momento parecía invencible. Aparecio Eno Fenrandez para sellar el 2 a 2,todo parecía que el alargue estaba la vuelta de la esquina.

Agonía, desahogo y pasaje a la gloria

El final del encuentro no fue apto para cardíacos. Con Egipto completamente replegado y apostando a que pasen los minutos, Argentina fue con más juego y empuje que orden. Y en la última bola de la noche, en la más absoluta agonía del partido, estalló el delirio. Un centro llovido, un rebote y el grito sagrado: el 3 a 2 definitivo que desató el llanto, los abrazos y el desahogo contenido.

El pitazo final decretó lo imposible. Argentina sufrió, caminó por la cornisa del abismo, pero reaccionó a tiempo y, con las garras que marca el equipo de Scaloni pudo afuera en la cancha.

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