El vendaval del primer tiempo
El encuentro comenzó con pierna fuerte por parte del equipo rival, reflejado en la temprana tarjeta amarilla a Arcus a los 4 minutos. Sin embargo, Brasil no tardó en adueñarse del balón y del ritmo del juego.
La resistencia defensiva se rompió en el minuto 23, cuando Matheus Cunha mandó el balón al fondo de la red para abrir el marcador. El delantero no se conformó y, apenas trece minutos después, en el 36', firmó su doblete personal tras aprovechar una asistencia de Vinicius, poniendo una distancia que ya parecía insalvable.
El golpe definitivo llegó justo antes de irse a los vestuarios. En el tiempo de descuento de la primera parte (45'+3'), Vinicius, tras una habilitación de Paquetá, puso el 3-0 definitivo. Un auténtico mazazo psicológico que mandó el partido al entretiempo completamente liquidado, matizado solo por la frustración rival que le costó una amarilla a Pierrot al 45'+4'.
Segundas partes nunca fueron tan calmadas
Con el trabajo hecho, la segunda mitad fue un escenario ideal para los entrenadores. El conjunto visitante movió el banquillo de inmediato buscando reaccionar, realizando un doble cambio al inicio del complemento (ingresaron Simon e Isidor).
Por el lado brasileño, la prioridad pasó a ser la dosificación de esfuerzos. Al minuto 64', el técnico dio descanso a las figuras de la noche, retirando a Cunha y Paquetá para dar entrada al talento de Endrick y Martinelli. A partir de ahí, el partido cayó en un bache de intensidad, interrumpido únicamente por las amonestaciones a Santos (66') y Jacques (72').
En el tramo final, al minuto 81', se completaron las rotaciones con los ingresos de Danilo y Éderson (sustituyendo a Vinicius y Guimarães), cerrando un encuentro impecable donde la efectividad de la primera parte fue más que suficiente para asegurar los tres puntos.
La próxima fecha Brasil y Marruecos jugaran ante Escocia y Haiti respectivamente para definir el 1° y 2° puesto. Ambos partidos irán en simultaneo el 24 de junio.


