Brasil está en los octavos de final, pero le cosó caro, sudor y lágrimas. En un partido de altísima tensión correspondiente a la ronda de 16ºavos de final, el combinado sudamericano logró darle la vuelta a un marcador adverso para vencer por 2-1 a una incansable selección de Japón, gracias a un gol salvador de Gabriel Martinelli en el quinto minuto del tiempo añadido.
El encuentro comenzó con revoluciones máximas y pierna fuerte sobre el césped. Apenas a los 12 minutos, el japonés Sano vio la cartulina amarilla, una clara advertencia de la intensidad con la que los asiáticos afrontarían el choque. Brasil intentó adueñarse de la posesión, pero la respuesta física de Japón fue inmediata, costándole también la amonestación a Casemiro al minuto 14 por cortar un avance peligroso en la medular.
La sorpresa mayúscula saltó en el minuto 29. Tras una transición rápida y precisa de los nipones, el mediocampista Sano se desmarcó magistralmente para batir la portería brasileña y firmar el 0-1. Con el orden táctico quirúrgico que caracteriza al fútbol japonés, los "Samuráis Azules" supieron neutralizar las embestidas de Vinicius y Lucas Paquetá, marchándose al descanso con una ventaja histórica y con la amonestación de Kamada en el cierre de la primera mitad como único rastro del desgaste.
Obligado a reaccionar para evitar el desastre, el técnico brasileño movió el banquillo inmediatamente tras el entretiempo, dando entrada a la joven promesa Endrick en sustitución de Paquetá. La presión de la Verdeamarela aumentó de forma dramática, a pesar de los nervios reflejados en la tarjeta amarilla que vio el lateral Danilo en el arranque del complemento (48').
El premio a la insistencia llegó en el minuto 56. Tras un saque de esquina excelentemente ejecutado por Gabriel Magalhães, el capitán Casemiro emergió con la garra de los grandes líderes para conectar un testarazo inapelable que puso el empate 1-1, devolviendo el alma al cuerpo de la torcida brasileña. Apenas dos minutos después, en el 58', Vinicius Jr. protagonizó una acción volcánica en el área que rozó el segundo tanto, manteniendo a la zaga nipona bajo un asedio constante.
Los cambios enfrió el ritmo del encuentro en el ecuador de la segunda mitad. Japón renovó su ataque con el ingreso de Sugawara, Suzuki y Tanaka buscando piernas frescas para contener el vendaval, mientras que Brasil apostaba por la velocidad de Gabriel Martinelli, quien ingresó en el 66' por Cunha.
Agonía y desahogo en el 95'
En el minuto 90'+5, con la última bocanada de oxígeno sobre el campo, Bruno Guimarães frotó la lámpara para asistir de forma quirúrgica a Gabriel Martinelli, quien con una definición de puro instinto mandó el balón al fondo de las redes, desatando la locura carioca en las gradas.
Con este agónico 2-1 definitivo, Brasil sella una clasificación dramática a los octavos de final, de este modo, esperá en la próxima fase al ganador entre Costa de Marfil vs Noruega.


