Inglaterra y México protagonizaron un partido frenético que tuvo de todo: goles espectaculares, penales errados, expulsiones directas y una dosis de drama que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos hasta el último segundo, sellando un definitivo 3 - 2 a favor de los europeos.
El encuentro arrancó con las revoluciones a mil. Apenas en el minuto 1, Declan Rice vio la tarjeta amarilla tras una fuerte entrada, dejando claro que el duelo se jugaría con el cuchillo entre los dientes.
Inglaterra golpeó primero con una ráfaga de pura efectividad comandada por Jude Bellingham. En el minuto 36, el mediocampista rompió el cero tras un pase preciso de Saka. Solo dos minutos más tarde, en el 38’, la misma fórmula amplió la ventaja: asistencia de Harry Kane y un nuevo zarpazo de Bellingham para poner un contundente 0-2 en el marcador.
Cuando parecía que el golpe anímico mandaría a México contra las cuerdas, la reacción azteca no tardó en llegar. En el minuto 42, Julián Quiñones frotó la lámpara y anotó el descuento (1-2), inyectando vida al banquillo mexicano justo antes de irse al entretiempo.
La roja que cambió el guion
El inicio de la segunda mitad trajo modificaciones y polémica. En el minuto 46, México movió el banco con la entrada de Montes por Álvarez. Poco después, en el minuto 49, se anuló un gol al inglés O'Reilly por fuera de juego, salvando provisionalmente a la TRI.
El punto de inflexión del encuentro llegó en el minuto 53. El defensor inglés Jarell Quansah vio la tarjeta roja directa, dejando a Inglaterra con diez hombres y modificando por completo el plan de juego del estratega británico, quien tuvo que sacrificar a Saka para reordenar la zaga con John Stones en el 57'.
El drama de los penales
Con superioridad numérica, México se lanzó al ataque. En el minuto 60, Harry Kane tuvo la oportunidad de oro de estirar la ventaja desde los once pasos mediante un tiro penal, cambiando el penal por gol. En el minuto 69, México dispuso de su propio penal. Raúl Jiménez no perdonó desde el punto fatídico y firmó el ansiado empate 2-2, desatando la locura en el combinado tricolor.
El partido entró en un terreno ríspido con amonestaciones consecutivas para Guéhi, Sánchez y O'Reilly. Con el reloj en contra y el desgaste físico pasando factura, ambos técnicos refrescaron sus líneas: México dio entrada a Quiñones, Mora y Sánchez en distintos tramos, mientras que Inglaterra apostó por Anderson, O'Reilly y finalmente por Kane.
Cuando el empate parecía inamovible y el partido agonizaba en el minuto 90, emergió la figura de Rogers. Aprovechando una asistencia magistral de Harry Kane, Rogers mandó el balón al fondo de la red para decretar el agónico y definitivo 2-3.
De esta forma, Inglaterra pasa a estar entre los ocho mejores del mundial donde enfrentará a Noruega, mientras que Mexico se despide del mundial con una participación enriquecedora para el plantel..

