Hay partidos que se ganan desde la pizarra y otros que se liquidan desde la pura inspiración. Lo de Brasil este 24 de junio tuvo una alta dosis de lo segundo, pero manejado con el oficio de un equipo que sabe exactamente cuándo acelerar y cuándo dormir el pelota. El 3-0 definitivo sobre Escocia deja sensaciones de una superioridad que, más allá de los nombres, radicó en la marcha competitiva y la demoledora contundencia de sus estrellas.
Desde el pitazo inicial, el plan de Escocia fue claro: replegar líneas, juntar sus bloques y obligar a Brasil a lateralizar la posesión. Sin embargo, los esquemas de contingencia se desmoronan cuando el rival cuenta con un futbolista en estado de gracia. Apenas al minuto 7, Rayan frotó la lámpara, filtró una pelota milimétrico y dejó a Vinícius Júnior mano a mano. El extremo no perdonó: definición especial para el 1-0 que dinamitó la estrategia británica antes de que lograron acomodarse en el campo.
A los 24 minutos, el VAR apareció para ahogarle el grito de un doblete al propio Vinícius por una posición adelantada milimétrica. Lejos de frustrarse, la Verdeamarela siguió encaminado para el segundo. Cuando la primera mitad agonizaba (45'+3), Bruno Guimarães condujo con maestría, atrajo las marcas y habilitó nuevamente a 'Vini', quien con una frialdad pasmosa selló el 2-0 justo antes del descanso.
El técnico escocés movió el tablero buscando una chispa con el ingreso de Robertson por Tierney, pero la fisonomía del encuentro no alteró su curso. Brasil se dedicó a monopolizar el esférico, durmiendo el juego en la mitad de la cancha con un Danilo que vio la amarilla a los 62' marcando la zona.
La estocada final llegó al minuto 60. Tras una gran combinación colectiva comandada de nuevo por un magistral Guimarães, el recién ingresado Matheus Cunha mandó a guardar la pelota para el 3-0. El gol desactivó por completo lo que quedaba de partido. A partir de ahí, el cuerpo técnico aprovechó para rotar el plantel: Casemiro, Paquetá, Neymar (quien ingresó por el goleador Cunha al 76')
Los minutos finales transcurrieron entre sustituciones y una Escocia que bajó los brazos, exhausta de perseguir sombras (reflejada en la tarjeta amarilla de Christie a los 89'). Brasil cierra una presentación redonda: arco en cero, funcionamiento aceitado y la certeza de que su recambio generacional marcha a paso firme.
De este modo, Brasil logró clasificar en el 1° puesto, mientras que Escocia se quedó en tercer lugar y debera esperar otros resultados para saber si quedó eliminado o no.


