En un encuentro de máxima intensidad que mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último suspiro, el conjunto local logró darle la vuelta a un marcador adverso y sellar un vibrante 2-1 frente a un rival que vendió cara su derrota.
Un inicio cuesta arriba
El partido comenzó con un balde de agua fría para los ingleses. Apenas a los 7 minutos de juego, Congo se puso en ventaja gracias a un gol de Cipenga, tras una asistencia de Mbemba. El nerviosismo empezó a pasar factura, reflejado en la tarjeta amarilla que recibió Bellingham al minuto 19 tras una fuerte disputa.
La tensión aumentó en la primera mitad con un juego físico que le costó una amonestación a Sadiki a los 28'. Cuando el primer tiempo agonizaba, la frustración local se hizo evidente con la expulsión (o incidencia clave) de Wissa al minuto 42, mandando al descanso un parcial de 0-1 a favor de los europeos.
El banco de suplentes cambió la cara
Tras el entretiempo, la necesidad de revertir la situación obligó a mover fichas. Al minuto 61 se produjo un doble cambio estratégico con el ingreso de Madueke por Saka y de Rashford por Gordon. Poco después, a los 70', Spence ocupó el lugar de Eze para refrescar las bandas. La visita intentó contener los ataques refrescando sus líneas con las salidas de Mbuku, Cipenga y Mukau, pero la presión local ya era asfixiante.
La insistencia tuvo su recompensa. Al minuto 75, la conexión dorada de la tarde apareció: Gordon asistió con precisión a Harry Kane, quien no perdonó dentro del área para firmar el ansiado 1-1. El empate no durmió el partido; al contrario, encendió las alarmas de la visita que realizó cambios desesperados en defensa a los 89' (Moutoussamy y Masuaku al campo). Sin embargo, la épica estaba escrita. Solo un minuto después de las variantes rivales, al 86', la fórmula se repitió de manera idéntica: asistencia de Gordon y segundo gol de Kane para desatar la locura en las tribunas y poner el 2-1.
Con el tiempo cumplido y para blindar el resultado, se realizó la última modificación al minuto 90, dando ingreso a Rice en lugar de Stones. El pitido final decretó el final de los 90 minutos y una victoria heroica basada en la fe, los cambios acertados y la contundencia de su goleador.
Por los octavos de final, Inglaterra se medirá ante Mexico en el Azteca. Una de las apreciaciones a destacar es el momento que vivió la República de Congo al hacerle lucha a una de las potencias europeas.

